La influencia de las fases lunares en los rituales de belleza y bienestar
Cuando la piel y el alma se alinean con la Luna
Siempre he sentido que la Luna tiene un lenguaje propio, uno que no se escucha con los oídos, sino con la piel. Sus fases, tan constantes y a la vez tan cambiantes, parecen marcar un ritmo sutil en nuestra energía, nuestras emociones y también en cómo respondemos a los cuidados que nos damos. Con el tiempo, he aprendido que alinear los rituales de belleza y bienestar con las fases lunares puede transformar por completo la experiencia: no solo embellece el cuerpo, sino que también armoniza el alma.
Luna Nueva: el momento de limpiar y comenzar
La Luna Nueva es la fase del vacío fértil, el inicio de todo. Es cuando el cielo se oscurece y la energía nos invita a purificar, desintoxicar y preparar el cuerpo. En estos días me gusta realizar limpiezas profundas de la piel, exfoliaciones suaves y rituales que ayuden a eliminar impurezas. También es un excelente momento para soltar lo viejo, no solo en lo físico, sino en lo emocional. Es el instante perfecto para sembrar intenciones, para decidir qué nueva energía queremos manifestar en nuestro cuerpo y en nuestra vida.
Cuarto Creciente: nutrir y fortalecer
En esta fase la Luna comienza a crecer, y con ella nuestra vitalidad. Es el momento ideal para nutrir, hidratar y fortalecer. Todo lo que alimenta el cuerpo y la piel se asimila mejor. Me encanta aprovechar estos días para aplicar aceites esenciales revitalizantes o regeneradores. También suelo escribir mis intenciones de belleza consciente: más que buscar perfección, busco sentirme radiante desde dentro, en equilibrio con lo que soy.
Luna Llena: brillar, expandirse y agradecer
La Luna Llena es pura expansión. La energía está en su punto máximo, y nuestro cuerpo se vuelve más receptivo, más sensible y más luminoso. Es un momento perfecto para rituales de brillo y conexión, como masajes con aceites aromáticos y tratamientos que despierten los sentidos. Me gusta pensar que en la Luna Llena no solo la piel brilla, sino también el alma. Es la fase del agradecimiento, de celebrar los frutos de los cuidados que hemos cultivado en silencio.
Cuarto Menguante: soltar y depurar
Después de la plenitud, llega la fase del descanso. La Luna Menguante nos enseña el arte de dejar ir lo que ya no necesitamos, de limpiar en profundidad para prepararnos de nuevo para el ciclo que vendrá. Es el momento ideal para tratamientos depurativos o rituales de silencio y descanso. Personalmente, me gusta acompañar esta fase con infusiones que ayuden a liberar y con un masaje relajante que devuelva la calma al cuerpo.
Cuidarse en sintonía con la Luna
Conectar nuestros tratamientos de belleza y bienestar con las fases lunares es una forma de reconectar con los ritmos naturales que habitan también en nosotras. Al fin y al cabo, somos agua, somos ciclos, somos parte de ese mismo movimiento que la Luna guía en el cielo.
En Spa Hammam Farasha, trabajamos desde esa conexión. Cada ritual, cada aroma y cada toque están pensados para acompañarte en el momento exacto del ciclo en el que te encuentres: renovación, expansión, brillo o descanso. Porque cuidar de ti no es solo un gesto estético, sino un acto sagrado de armonía con la naturaleza.
Así, cada fase lunar puede convertirse en una oportunidad para escucharte más profundo, para honrarte con ternura y para recordar que, como la Luna, también tú puedes renacer una y otra vez.
Reserva tu momento de armonía en Spa Hammam Farasha y permite que la energía lunar te envuelva. Cada fase tiene su magia… y la tuya te está esperando.
NOTA INFORMATIVA
«Los contenidos incluidos en esta sección ofrecen información con un objetivo divulgativo. SPA HAMMAM FARASHA no pretende en ningún caso posicionarse sobre su idoneidad ni promover expresamente su uso.»




